La tormenta amaina casi 24h después y siento que seguimos ahogados.
Te juego la de la despedida de buen rollo con el gracias, lo siento, te deseo lo mejor. Contratacas con palabras suaves que me ablandarian si no fuera la enésima vez y la enésima mentira.
De nada sirve relatar las bondades de lo que no ha continuado. De nada sirve sacar la metralleta de reproches que estoy deseando escupirte a la puta cara.
Eres un mierda infantil. Sin huevos a nada. Puto egoísta disfrazado de palabritas de víctima.
Te dije que somos familia y te importa lo mismo que a mi la humedad del suelo. Es que me parece hasta que es portarse mal no soltar simplemente educadamente.

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