Cosas que aprendí un día y escribo para no olvidar

**Creo en la ciclicidad de las vidas, como en el ciclo del agua - sol, nube, agua -, en la ilusión y en la soledad, hermanas. En la escritura antes que en las palabras y en la lucha interna y externa.**

sábado, enero 17, 2026

Con escudo

 Somos corazones anestesiados, que laten a la par pero apagándose.  Nuestros labios dibujan un arco hacia abajo y la mirada esquiva se nos va hacia la puerta. Una mano sujeta el vaso y un pie apunta hacia fuera. Y no sé si es una carrera por ver quién sale primero o es que ya estamos en el descansillo buscando elegir ascensor o escalera

lunes, noviembre 17, 2025

Apegos

Transito hacia la retraumatizacion del apego ansioso como flotando sobre una nube, mecida por el viento, subida en aquella hoja de otoño que recuerda al verano, a un coger de manos.

Agradecida sí pero hubo cama y adiós. 

Ay destino, líbrame de los evitativos que yo soy globo, ellos cactus y nada bueno construimos. 





domingo, septiembre 14, 2025

No

 En vez de sincero, eres silencio.

domingo, agosto 03, 2025

La de jugársela

 Se borra y ya.

domingo, julio 13, 2025

Querido cuñado

 Deporte nacional:dejar pasar el tiempo. 

Dejar pasar el tiempo de las sonrisas detrás de una pantalla. 

Dejar pasar el tiempo de las chispitas en las miradas

Dejar pasar el tiempo de bolígrafos perdidos que firmaron el desacuerdo en el que nos encontramos

Entre la timidez y el resentimiento aquí no hay más que cadáveres lanza besos entre confesiones que te rechispetean el cerebro pero me adormecen,  me alejan

Irrespetuoso con mis decisiones, atajas por donde te da la gana para llevar al cementerio tus caritas sonrientes de supuesta sinceridad 

Pues es que reclamo a gritos el divorcio y como si oyeras llover, sigues pico y pala, como si no fuera contigo,  como un niño con su pelota desinflada, botando en el jardín mientras llueve y, tú,  como si nada, imaginas que estás en la mejor cancha

Ya vale,  te grito. Y no recoges el puto ancla. La hostia de las expectativas elevadas de las que presumes fue suficiente.  De qué vas. Qué te has pensado que soy? La que va a alimentar tu ego herido por el paso del tiempo y la inacción? Yo,  divorciada,  no soy a quien vas a usar para probar a besarse.  De qué vas. Te besas con la de las expectativas y me dejas en paz svp.

Paseas palabritas amables, bien sonantes, de afecto.  Que de qué coño vas? Que hay divorcio aunque te lo pases por el forro de los huevos. Que si los tienes,  vamos, y demuéstralo,  no hagas la del niñato que ya los tenemos negros.

Definitivamente los 40 no se diferencian mucho de los 7. 

martes, mayo 27, 2025

21bis, la puerta de al lado

Se reían emocionados, calculando el alcance del impacto, sin declarar su estado civil.

Ahora tocaba atravesar el tiempo.

domingo, julio 24, 2016

Estar acojonado es el principio.

El acojone mundial se puede observar, según la Universidad de Michigan, en:

Cuando te das cuenta de que no tienes Nesquik y no sabes qué desayunarle.
Cuando piensas que bajarte del coche así o asao hará que cambie su manera de mirarte.
Cuando te despiertas por la mañana a su lado y te das cuenta de que hasta has dormido bien.
Cuando, además, es que te pudiste dormir rápidamente con sus caricias.
Cuando haces preguntas de meestoyacojonandoviva y no contesta.
Cuando te pone histérica, a lo quinceañera, volver a verle
y eso que es la enésima cita.
Cuando le pides que sea tu amigo de facebook y dice que no.
Cuando quieres gritarle al mundo que quizá sí y mira quién es, que te va caer genial.
Cuando escribes algo que leerá.
Cuando te propone hacer algo que te acojona y dices sí.
Cuando le ves escribir dos besos como los que pone a su madre.
Cuando observas cómo te comportas y te sientes una gañana
pero justificas todo con la palabra ilusión. Y acojona.
Cuando lo que tienes te parece que será poco en su mirada.
Cuando no sabes si hacerte la remilgada o ser natural.
Cuando no sabes si hacerte la descariñosa o ser natural.
Cuando creer que no ser una misma, hará que se vaya.
Cuando ves que se mosquea por un chupetón inocente.
Cuando, por algún motivo que quizá se llama acojone, sientes que no quiere ir más allá.
Cuando el más allá es dar vueltas en el infinito y vas a ciegas.
Cuando de repente vuelve a nacer el sentimiento de querer apostar
y te preguntas si no volverá a ser un robot...
Cuando ves su mirada de niño, su carácter infantil, y te acojonas por lo del apostar.
Cuando te haces bicho bola en la cama y agarrada a la almohada
te preguntas si no le parecerá feo lo que acaricia.
Y, un paso más allá, te preguntas que si se ha dado cuenta, si lo evalúa negativamente.
Y, si así fuera, entonces qué leches está haciendo encima de mi colchón.
Cuando de pronto tienes ganas de salir de tu jaula porque parece que hay un buen motivo
pero vas con un ala rota renqueante, buscando donde agarrarte.
Y se lo dices, y vuelve el silencio.
Cuando piensas que puede llegar el momento en que prefiera una veinteañera.
Cuando te confiesas que si las cosas no salen bien, no será otro drama. El hacerse mayor acojona.
Cuando no sientes la libertad de decir o de hacer por no agobiarle.
Cuando por la calle te apetece cogerle la mano pero no por el motivo del punto anterior.
Cuando te dice que piensas demasiado y a ver qué haces con tus pensamientos si están ahí.
Entonces viene el acojone de pensar que no deberías pensar y menos escribirlo.
Cuando resuelve tu puzle de las puertas y resulta que es un corazón.
Cuando desde el minuto uno ves señales que le colocan un neón apuntándole pero no tienes prisa.
Cuando te ves comprando Nesquik y croisants de chocolate.

Acojona bastante cuando te das cuenta de que le interesas y que te recuerda.
Acojona bastente la irremediable incertidumbre del estar construyendo algo que no existe.